Foto Gabriel Quirós Garnica

Celebi

El otro día estuve en Versódromo y Gabriel Quirós Garnica leyó esta maravilla:

ruta 42 ando otra vez entre las hierbas qué pasa si no lo encuentro ya he dado millones de pasos por este mundo he hablado con tantas ruta 7 conozco estos árboles estas piedras estas vallas esta arena del camino son ya míos y tú qué tengo que hacer ahora ruta 17 tengo todas las medallas y sigo andando pedaleando haciendo acrobacias sobre raíles tierra asfalto hielo hierba ruta 63 los he atrapado evolucionado yo los nombré los he hecho mis criaturas a mi corte de lo que aprendieron o les enseñé y ahora ruta 27 después de todo y no poder completar mi pokédex ya para qué quiero este dinero todo lo aprendido he guardado para ruta 34 dos pasos a la derecha destellos en la oscuridad un paso hacia abajo moví las rocas con mi fuerza tres pasos a la izquierda hice surf sobre todas las olas cinco pasos hacia abajo volé por el cielo volé quién dijo que no vuela nadie por el cielo nadie ya estoy en el centro un corte cuchilla certera y después ruta 55 aquí estoy me bastas cuántas horas faltan detrás de esta pantallita para poder verte quién lo sabrá

Con Víctor Garre y Andrés Neuman en la Biblioteca de Andalucía

Lectura en vídeo de «siria ii» y de «Aullido»

Hace tres semanas, Andrés Neuman contactó con algunos jóvenes poetas de Granada para que leyeran en un recital en la Biblioteca de Andalucía. Escogió a Carlos Allende, a Gonzalo Lozano y a Víctor Garre, y después tuvo a bien aceptarme cuando yo me autoinvité a esa fiesta poética (sí, sí, fiesta de verdad, porque luego tuvimos Noche Literaria, que es algo parecido a lo que hicimos en la biblioteca pero con más alcohol y menos luz).

El recital lo organizaba el Centro Andaluz de las Letras, y nos pagaron 100 euros a cada uno de los poetas que asistimos. 100 euros menos contribuciones varias, se entiende. Que una institución (que supongo que dependerá de fondos de la Junta) pague a poetas jóvenes e inéditos, por poco que sea, es algo muy loable. Pero es que además movieron el acto en prensa, lo que nos permitió llegar a personas que normalmente están fuera de nuestro cono de luz social, área de influencia, o como ustedes quieran llamarlo. Le dieron, digamos, aire a nuestra poesía, que es exactamente lo que más falta le hace. La poesía joven de nuestros días se parece un poco a la paloma de Kant.

Yo leí dos poemas. El primero se llama «siria ii», y es mucho mejor leído que recitado. El segundo, sin embargo, debe ser escuchado. Se trata de «Aullido (este poema es una reescritura (vid. Ginsberg, Aullido))». Con ese fin, el de que lo podáis escuchar, he subido el vídeo que Tiffany Martínez tuvo a bien grabar a YouTube. Ahí queda.

Paloma Relojes Universidad

Aullido (este poema es una reescritura (vid. Ginsberg, Aullido))

Para Gilles Deleuze

A Juan Abarca y a los Engendro

 

Uno

He visto las mejores mentes de mi generación deconstruidas por la cordura, eruditas, histéricas, mudas de palabras, recogidas en los despachos de las universidades en busca de una colérica beca de doctorado; hipsters con cabezas tocadas por birretes, ardiendo por la posmoderna conexión digital con el prismático panóptico de la Visibilidad Total,

que pobres y bien vestidos y ojerosos y puestos de somníferos o anfetas o antidepresivos pasaron la noche redactando un último artículo en la oscuridad sobrenatural de la pantalla de un mac, flotando por los googelianos laberintos contemplando bits,

que se desnudaron de sus cerebros ante un título bajo el Ello y vieron ángeles derridianos tambaleándose sobre textos diferanciados,

que se quedaron en las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando rizomas y tragedia en la luz de Deleuze entre los maestros de la guerra,

que fueron recluidos en las academias por cuerdos y por publicar estudios en revistas de distribución internacional con revisión por pares de doble ciego y comité de arbitraje y todo el Índice de Impacto Académico posible,

que se acurrucaron en pijama en bibliotecas sin afeitar, quemando sus apuntes en papeleras y escuchando el Terror a través de las tapas de un libro,

con sueño, con Sumial, con pesadillas que despiertan y examinan, alcohol y verga y porno sin fin, incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los avernos de Walla Walla o Massachussetts, iluminando todo el inmóvil Sein y también el Zeit,

realidades de salón de conferencias, amaneceres de tumba sináptica en el lóbulo frontal, borrachera de vino sobre los otros y los Otros, barrios de cera de paseos idénticos e insustanciales, vibraciones estáticas, Caramel Machiatto redundante en las tardes invernales de la Uxx, desvaríos de cenicero por los que se cobran sueldos inverosímiles,

que se encadenaron en salas de estudio para el interminable viaje desde la Clase Media hasta la Clase Media en anfetamina hasta que el ruido de lo post- y de lo trans- los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz de la Academia,

que callaron sin parar durante setenta segundos de la cafetería al departamento al aula a Secretaría a su puta casa,

un batallón perdido de conversadores platónicos parloteando gritando vomitando susurrando la frondosa palabra indescifrable hegemonía postcolonialismo Edipo Superyó,

intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete reencarnaciones, carne para la sinagoga de los iconoclastas,

que se desvanecieron en la nada celulosa pudriéndose en los rincones donde los ojos humanos no alcanzan, revistas de alta influencia académica alimentando animales mutantes en postbibliotecas que se convirtieron en búnkeres tras la guerra,

que vagaron por ahí y por ahí a mediodía en los patios de las facultades preguntándose dónde ir y qué pasa, qué pasa y pasaba que se iban a clase, sin dejar cigarros a medio fumar,

que estudiaron a Nietzsche Heidegger Freud Schopenhauer Bourdieu Molloy Bürger trans-anti-pre-post-alter-modernid@ad(es),

que vagaron solos por urls indiscernibles buscando una beca una sola beca de alojamiento o de comedor al menos cien euros al mes es triste pedir pero más triste es trabajar,

que soñaron sueños posmarxistas en Centros Sociales Okupados Autogestionados balbuceando y desnudándose mientras los Cuarenta Principales aullaban por ellos y aullaban por las calles y las casas y los taxis,

que se derrumbaron llorando en gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de otros esqueletos,

que aullaron de rodillas en el metro y eran arrastrados por los tejados blandiendo solicitudes y manuscritos,

que se dejaron follar por el culo por santos catedráticos, y gritaban de gozo,

que mamaron pero no fueron mamados hasta diez o cien años después, cuando ya tuvieron su augusta Cátedra y su seguro médico y sus Sexenios,

que crearon grandes teorías suicidas en baños de los departamentos de literatura bajo el foco azul de los fluorescentes durante la carrera y sus cabezas serán coronadas de laurel y olvido,

que escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes estrofas incoherentes que en el amarillo amanecer eran de hecho estrofas incoherentes,

que cortaron sus muñecas tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron forzados a opositar para puestos en la Academia, donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,

que caminaron por Malasaña u otros barrios menos centralistas esto realmente ocurrió y se alejaron desconocidos y olvidados dentro de la fantasmal niebla de los callejones de carros de la compra de los chinos, que regatearon con los miserables chinos que sólo querían dormir seis cervezas por cinco euros y los amenazaron y consiguieron sus Steinburg gratis,

que mezclaron música electrónica desesperados desde sus ventanas, se cayeron por la ventana del metro, saltaron en el sucio Mercedes de sus padres, se abalanzaron sobre chinos, lloraron por toda la calle, bailaron descalzos sobre vasos de vino rotos y vinilos destrozados de nostálgico Hard-tek de los años 10 se acabaron el whisky JohnCor de tres euros y vomitaron gimiendo en el baño sangriento, con lamentos en sus oídos y la explosión de colosales silbatos de vapor,

que estudiaron sin comprender Másteres poblados de chinos post-maoístas y acabaron comprendiendo o al menos comprendiendo que nadie en realidad comprendía,

y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina Rivotril aromaterapia hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional tatuajes y amnesia,

ah, Baudrillard, mientras no estés a salvo yo no voy a estar a salvo, y ahora estás realmente en la total sopa animal del tiempo,

y balbucearon cualesquiera sílabas que fueran necesarias por sus sueldos fijos en un llanto casi dadaísta eli eli lamma lamma sabacthani y lo llamaron Filosofía,

con el absoluto corazón de la inteligencia sanguinariamente arrancado de sus cuerpos bueno para alimentarse mil años.

Dos

¿Qué esfinge de plasma y celulosa abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?

¡Molloy! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Cátedras y dólares inalcanzables! ¡Muchachos sollozando en grupos de investigación! ¡Ancianos llorando de incomprensión en auditorios atestados!

¡Molloy! ¡Molloy! ¡Pesadilla de Molloy! ¡Molloy la sin amor! ¡Molloy mental! ¡Molloy la pesada juez de los hombres! ¡Molloy de fin de siglo!

¡Molloy la prisión incomprensible! ¡Molloy la desalmada cárcel de brazos cruzados y congreso de tristezas! ¡Molloy cuyos edificios son juicio! ¡Molloy la intimidad! ¡Molloy los espectáculos!

¡Molloy cuya mente transparente es maquinaria pura! ¡Molloy cuya subjetividad es un conglomerado inextricable! ¡Molloy cuyos dedos tecleantes son diez ejércitos! ¡Molloy cuya lengua es un dinámico caníbal! ¡Molloy cuya oreja es una tumba humeante!

¡Molloy cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Molloy cuyos prefijos son hijos de la cornucopia más inagotable! ¡Molloy cuyos pupilos sueñan y croan en la niebla! ¡Molloy cuyos neologismos retumban en las mentes!

¡Molloy el trabajo en un McDonalds! ¡Molloy la jornada de 10 horas! ¡Molloy post-Molloy! ¡Chupa vergas en Molloy! ¡Sin dignidad ni nombre en Molloy!

¡Despierten en Molloy! ¡Luz chorreando del cielo!

¡Molloy! ¡Molloy! ¡Departamentos de robots! ¡Becarios invisibles! ¡Tesorerías rebosantes!

¡Visiones! ¡Presagios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis! ¡Prisioneros de la torre!

¡Generación demente! ¡Abajo sobre las rocas del tiempo!

 

Tres

¡Juan Abarca! Estoy contigo Engendro
Donde las palabras juegan no condenan

Estoy contigo Engendro
Donde disfrutas las sombras de la caverna
Donde no deseas girarte

Estoy contigo Engendro
Donde te ríes de este humor invisible

Estoy contigo Engendro
Donde existen los grandes escritores

Estoy contigo Engendro
Donde las facultades de la calavera al fin admiten a los gusanos de los sentidos

Estoy contigo Engendro
Donde golpeas el piano catatónico el alma es última

Estoy contigo Engendro
Donde hay 25 000 camaradas locos juntos cantando las estrofas finales de La Internacional

Estoy contigo Engendro
Donde todo es Ataulfo, Torquemada, Melopea

Estoy contigo Engendro
En mis sueños caminas goteando por un viaje a través de la selva de palabras sobre las carreteras de América llorando hasta la puerta de mi despacho en la eterna noche del oeste.

Bibliografía:

BYUNG-CHUL, Han. La sociedad de la transparencia. Barcelona: Herder editorial, 2013. Impreso.

DELEUZE, Gilles y GUATTARI, Felix. El anti edipo; Capitalismo y esquizofrenia. Barcelona: Paidós Ibérica, 1985. Impreso.

DERRIDA, Jacques. La escritura y la diferenciaBarcelona: Anthropos, 1989. Impreso.

DRUCAROFF, Elsa. Los prisioneros de la torre. Buenos Aires: Emecé, 2011. Impreso.

FOUCAULT, Michel. Vigilar y Castigar. Buenos Aires: Siglo XXI, 2011. Impreso.

GINSBERG, Allen. Aullido. Barcelona: Anagrama, 2006. Impreso.

HEIDEGGER, Martin. Sein und ZeitTübingen: Niemeyer, 2006. Impreso.

MOLLOY, Sylvia. Poses de fin de siglo; Desbordes del género en la modernidad. Buenos Aires: Eterna Cadencia, 2012. Impreso.

SIBILA, Paula. La intimidad como espectáculo. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2008. Impreso.

Antología del Bukowski club Portada

“Poemas y demonios” en “Antología del Bukowski Club”

Hace unos años, poco antes de que el bar cerrara, Canalla Ediciones publicó una antología con lo que por aquel entonces se leía en la tarima del Bukowski Club (que, todo sea dicho, tenía nombre (Vanessa, si mal no recuerdo)). En dicho libro apareció un poema del que supongo que me arrepentiría si me identificase con el “Munir” que se supone que lo escribió. He aquí el cuerpo del delito.

Poemas y demonios

El tiempo es un sepulcro derramado sobre un sepulcro.
Un trino que gorgotea desde honduras incompletas.
La conjunción de cuerpos y gargantas en un solo Caos.
La negación de sí mismo.
El poema es el cadáver desplazado de unos niños en el tiempo.

La poesía es una sucesión de fosas
que gotean
un recién nacido aferrado al asa
de un chupete pérfido que no necesita
y ya envuelve la noche
que ha aprendido a no atrapar.
La poesía es la confirmación del loco.

La locura es un batir de acordes transitorios que aletean
golpeando nuestros rostros
y culpándonos por no haber emprendido la travesía
sur le bateau ivre Chopin estaba loco Borges Mallarmé la derrota el fracaso y
el alcohol debe de ser un caldo que conserva la cordura,
pues he visto a hombres en esquinas
y viceversa.
Hombres.

Los hombres sois un poema
capaz de leerse a sí mismo
y yo os envidio
pues mi cráneo ya se ha cascado
de tanto llamar a las puertas del Tártaro
y Lynch Paganini Nietzsche
y sus monstruos se sumergen
en las ruinas del tiempo por venir.

¿Y qué es el tiempo?
El tiempo es la continuidad de los sepulcros.