Libros cartoneros emancipados

Autoedítate, tonta (iii)

Sigue el rastro del dinero.

Refranero popular kazajo.

Y por fin, el asunto del dinero. Autoeditarse es mucho más rentable para un autor que cualquier otra forma de edición. Si publicamos con una editorial y no nos llamamos Mario Vargas Llosa es imposible que nuestros honorarios suban por encima del 10%. Conozco muchos, muchos casos en los que dichos honorarios son simplemente de un cero por ciento (quizá para simplificar el cálculo). Últimamente, de hecho, no pocas editoriales han empezado a pedir dinero a sus autores para publicarlos. Sea como sea, si nos editan otros estamos haciendo que nuestro trabajo genere un plusvalor que irá a los bolsillos –por resumir– de los distribuidores.

El resto del artículo en el blog de Ediciones Paralelo.