Grabado Istán

Istán

Cuentan que en un pueblo llamado Istán –un pueblo pequeño, de gente sacrificada (no más de trescientas personas)– sentían un pavoroso respeto por las encuestas. Había algo de religioso en la manera en que todos esperaban ajustar la realidad a sus pronósticos; en cómo se abordaban en la calle, se interrogaban e intentaban adecuarse a lo que los otros pensaban hacer o creían que pensaban hacer.

Parece que un día se publicó una encuesta que afirmaba que durante ese año en Istán la cifra de suicidios ascendería a tres. Pero llegó el día de fin de año y con él la inquietud: en Istán sólo se habían suicidado dos personas. (No se han conservado sus nombres).

No se sabe si fue por abnegación o por tristeza, si por dar a sus vecinos la felicidad de otra encuesta acertada o porque no podía soportar la idea de que ésta fuera a fallar, pero el caso es que esa noche el señor Juan se metió una bala en la frente.

Tristemente, no fue el único que tuvo aquella idea.

El resto del microrrelato en el blog de Ediciones Paralelo.