el empleado de motosaga

el empleado de motosaga
mototrans
motodepot
fuma todos los días de 13:00 a 13:15
sentado en el suelo del polígono industrial

dicen -y probablemente mienten-
que la iglesia de königsberg
ponía su reloj en hora siguiendo los ritmos de kant y yo podría
poner el mío en hora
con el empleado de motoempresa
si no tuviera un servidor ntp que hiciera eso por mí

el empleado
se descalza
en un gesto casi universal de descanso
-y yo lo envidio-
y pierde sus minutos en fumar
y en jugar a algo en su pantalla horizontal

lo miro
discreto
de 13:00 a 13:15
(todos los días pienso
que querría saber capturar el momento
y su significado
en una foto)

cuando se va
cada día
a las 13:15
yo me pongo en marcha:
ya he perdido la mitad del tiempo que me asignan para comer

Foto Gabriel Quirós Garnica

Celebi

El otro día estuve en Versódromo y Gabriel Quirós Garnica leyó esta maravilla:

ruta 42 ando otra vez entre las hierbas qué pasa si no lo encuentro ya he dado millones de pasos por este mundo he hablado con tantas ruta 7 conozco estos árboles estas piedras estas vallas esta arena del camino son ya míos y tú qué tengo que hacer ahora ruta 17 tengo todas las medallas y sigo andando pedaleando haciendo acrobacias sobre raíles tierra asfalto hielo hierba ruta 63 los he atrapado evolucionado yo los nombré los he hecho mis criaturas a mi corte de lo que aprendieron o les enseñé y ahora ruta 27 después de todo y no poder completar mi pokédex ya para qué quiero este dinero todo lo aprendido he guardado para ruta 34 dos pasos a la derecha destellos en la oscuridad un paso hacia abajo moví las rocas con mi fuerza tres pasos a la izquierda hice surf sobre todas las olas cinco pasos hacia abajo volé por el cielo volé quién dijo que no vuela nadie por el cielo nadie ya estoy en el centro un corte cuchilla certera y después ruta 55 aquí estoy me bastas cuántas horas faltan detrás de esta pantallita para poder verte quién lo sabrá

Borges

Un soneto para Borges

Tanteaste con tus dedos los vacíos
anaqueles que en silencio reflejaban
las vítreas cuencas cuyos ojos albergaban
espejos abyectos, rosas infinitas, ríos

helenos, senos de óbolos perdidos.
Pero también fuiste el joven que soñaba
no con secreta esfinge u homicidas dagas
sino con formar parte del mundo de los vivos

que te rodeaban y que tú observabas
como otras vanas sombras observaran
(la sentencia es del inmortal Homero)

 

en el umbral del Tártaro a aquel griego
al que tú nunca hallaste en el azogue
donde aún acaricias tu reflejo.