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廢墟

Un hombre despierta en una habitación. El comienzo es kafkiano pero el desarrollo es simplemente una esquizofrenia ordenada. En concreto, ordenada por el símbolo «·». Desentrañar el significado de ese símbolo es una de las pruebas a las que se enfrenta el hombre. Un disparo lo despierta de su ensueño: más allá de la ventana, unos militares fusilan a unos campesinos. Cuando va a levantarse, algo tira de su muñeca: es una vía que lo ata a una percha de la que cuelga una bolsa de suero en la que se leen unas letras indescifrables para el hombre.

Qué es lo que ocurre, quiénes son esos campesinos y esos militares, por qué el hombre está atado a una bolsa de suero y, lo esencial, por qué no recuerda nada son incógnitas que el lector / protagonista deberá descifrar. Como autor que ya no soy, lo único que puedo prometer es que hay una respuesta. Al menos una.

Aquí el primer capítulo.

Antología del Bukowski club Portada

«Poemas y demonios» en «Antología del Bukowski Club»

Hace unos años, poco antes de que el bar cerrara, Canalla Ediciones publicó una antología con lo que por aquel entonces se leía en la tarima del Bukowski Club (que, todo sea dicho, tenía nombre (Vanessa, si mal no recuerdo)). En dicho libro apareció un poema del que supongo que me arrepentiría si me identificase con el «Munir» que se supone que lo escribió. He aquí el cuerpo del delito.

Poemas y demonios

El tiempo es un sepulcro derramado sobre un sepulcro.
Un trino que gorgotea desde honduras incompletas.
La conjunción de cuerpos y gargantas en un solo Caos.
La negación de sí mismo.
El poema es el cadáver desplazado de unos niños en el tiempo.

La poesía es una sucesión de fosas
que gotean
un recién nacido aferrado al asa
de un chupete pérfido que no necesita
y ya envuelve la noche
que ha aprendido a no atrapar.
La poesía es la confirmación del loco.

La locura es un batir de acordes transitorios que aletean
golpeando nuestros rostros
y culpándonos por no haber emprendido la travesía
sur le bateau ivre Chopin estaba loco Borges Mallarmé la derrota el fracaso y
el alcohol debe de ser un caldo que conserva la cordura,
pues he visto a hombres en esquinas
y viceversa.
Hombres.

Los hombres sois un poema
capaz de leerse a sí mismo
y yo os envidio
pues mi cráneo ya se ha cascado
de tanto llamar a las puertas del Tártaro
y Lynch Paganini Nietzsche
y sus monstruos se sumergen
en las ruinas del tiempo por venir.

¿Y qué es el tiempo?
El tiempo es la continuidad de los sepulcros.

Cosas vivas

Cuatro jóvenes españoles (uno de ellos, el narrador, de origen argelino) viajan un verano hasta el sur de Francia para ganar algo de dinero en la vendimia, pero finalmente, después de una serie de peripecias tan patéticas como divertidas, acaban empleándose como temporeros en una de esas empresas biotecnológicas que explotan desde hace décadas el mundo agrario y que, según ciertas teorías, acabarán por arruinarlo del todo.
Alta y Baja Cultura, Bolaño y el punk, filosofía y terror, crítica social sin maniqueísmos… Un sinfín de sonidos y conceptos resuenan en estas páginas unas veces apocalípticas (como en Soylent Green, aquella película de ciencia ficción de Richard Fleischer y Charlton Heston) y otras falsamente ingenuas. Una combinación tan poderosa como arriesgada que, sin embargo, logra hacer visible la amenaza que ocultan algunas capas de la realidad.
(Publicado por Editorial Periférica).